Disfrutando la primavera de Londres, para mí ya no es más la ciudad húmeda, he cambiado de opinión, el sol sobre el río Tames, las flores de Buckingham ,y el delicioso aroma de un Darjeeling en una "tea house" de Picadilly han definitivamente instalado esta ciudad en mi listado de las agradables. En Barcelona todo era más agitado, acá he encontrado un poco de paz para poder trabajar en la segunda parte del pez blogueador. Aunque sé que tarde o temprano debo volver a España; mis escasos bienes materiales están repartidos casi por toda Europa, quiero volver a Chile. Mi bicicleta en Toulousse en casa de Alan, mi ropa y mis libros en Barcelona, mi ordenador portátil conmigo en Londres, Geraldine ha vuelto a París que es donde realmente vivimos o al menos donde llegan mis cuentas de energía eléctrica . Sigo pensando en Chile y que aún falta tanto tiempo para poder volver, aunque mi beca se termina en septiembre mi profesora de Literatura americana me ha ofrecido quedarme para leer esos libros y hacer algunas clases en la Escuela de Artes Liberales de Gyf sur Ivet, algo así como veinte minutos en el metro desde mi departamento en Champs Elysées, es una posibilidad que Geraldine aplaude pues en septiembre hace su examen de grado y quiere viajar, -me lo dice a mi, que llevo tres años fuera de mi tierra-, aunque tres meses en la India como ella planea "no es malo" como dicen los chilenos, para volver en enero a la nieve y a trabajar en la segunda parte del blog.
No hay comentarios:
Publicar un comentario