Y tuve que descender al infierno
y al día tercero cuando quise volver a contarte de mi viaje
no encontré la salida.
Ella no tiene màs un embriòn en su vientre
pero tiene un amor nuevo
yo no tengo princesa
pero tengo su recuerdo tibio.
Sólo ese grande amor que me regalaste
mantiene la esperanza de tener tu risa entre mis brazos,
y tus besos de amor y tus aros perdidos.
Como sabes que invento estos versos desordenados
para tus ojos,
el poeta clandestino que recogiste un dìa,
dice que te espera y te busca
en la estación como siempre, todos los dìas.
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