¿Cómo reconstruir la catedral de la montaña
para recuperar tu crítica?.
El tiple y la síncopa,
la absuelta necesidad de las cosas más simples
mis errores y olvidos
el soplo que hacías con tu mano extendida
como un beso de aire.
¿Y dónde habita esa taza de té?
El árbol de tu patio
tu cigarro "Kent One" sin encender
Recuerdo la rosa seca del crucifijo
y la foto de tu hermana
o nuestros zapatos sin orden en el piso iluminado apenas por una luz lejana.
¿Cómo explicarle a las gaviotas de la ciclovía
que mañana tampoco?
Y despertar al otro día
sin anillo
sin orejas
sin boca, sin ojos
sin nada parecido a una psiquis
sin tu desayuno.
Ver la cordillera derretida
inundando las canciones
la guitarra quemada
mi violonchelo aplastado por adobes de barro
entre edificios agrietados
los lugares comunes de mi verso
los cementerios para flautistas amnésicos
y para ciclistas.
Mi teléfono sucio
la canción de U2
la fotografía del terminal un sábado de equinoccio.
Sólo duermo
la moneda, la mañana,
las simples cosas,
la lluvia que borra las letras del cuaderno rojo.
Un espacio para la ciencia y para el arte... comunicarme con mi familia y el universo... hasta verte otra vez, porque entonces ya no será necesario escribir.
jueves, 18 de marzo de 2010
martes, 16 de marzo de 2010
El vómito
Hace tiempo que me siento intoxicado con algunas palabras,
las que no me atreví a escribir
las palabras tóxicas
como esa vez que caminamos sin tomarnos las manos,
las palabrotas por ejemplo la vieja culiá o el viejo culiao
también me intoxican las palabras soberbia y egolatría
se me repiten con un sabor ácido que corroe mi esófago
tengo la certeza del vómito que viene subiendo
la segunda ola del tsunami contrae mi estómago
y sin más sube veloz y tibia y líquida como una eyaculación
palabras podridas yacen en el lavamanos y obstruyen el desagüe
las que no me atreví a escribir
las palabras tóxicas
como esa vez que caminamos sin tomarnos las manos,
las palabrotas por ejemplo la vieja culiá o el viejo culiao
también me intoxican las palabras soberbia y egolatría
se me repiten con un sabor ácido que corroe mi esófago
tengo la certeza del vómito que viene subiendo
la segunda ola del tsunami contrae mi estómago
y sin más sube veloz y tibia y líquida como una eyaculación
palabras podridas yacen en el lavamanos y obstruyen el desagüe
los trozos de mi última comida,
me arde el paladar y de mi nariz cuelgan palabras y arroces.
Una tercera ola de vino con durazno me sacude
las innombrables
las hijas de puta, las asesinas palabras
las incestuosas, la pus maloliente,
el callejón de los meados,
lo peor del ser humano y la pobreza sale de mi boca entre mucosidades.
- Mañana arreglo la cagá que dejé con la wueá de vómito.
Un poco de agua limpia mi boca
otro poco limpia mi sed
tomo aire
ya me siento mejor.
me arde el paladar y de mi nariz cuelgan palabras y arroces.
Una tercera ola de vino con durazno me sacude
las innombrables
las hijas de puta, las asesinas palabras
las incestuosas, la pus maloliente,
el callejón de los meados,
lo peor del ser humano y la pobreza sale de mi boca entre mucosidades.
- Mañana arreglo la cagá que dejé con la wueá de vómito.
Un poco de agua limpia mi boca
otro poco limpia mi sed
tomo aire
ya me siento mejor.
lunes, 15 de marzo de 2010
Luciérnagas y noctilucas.
Despacio te desnudo para entrar al mar
qui se mélange avec les étoiles
del poncho galáctico de la noche que nos abriga.
Tus pies escriben delicadas huellas de arena
como guía para los albatros y las gaviotas pequeñas que se extravían.
Una luciérnaga borracha detiene su vuelo
señala hacia el mar
y se ofrece a iluminar mi violonchelo
sentándose en las efes de cedro
que para mí siempre fueron sombras de integrales especulares.
Y tú jugando a las alfonsinas
me llevas entre olas y algas,
me das faroles huidobrianos de noctilucas
y para respirar bajo el agua una gran caracola nerudiana.
El coro de las ballenas viajeras
con sus complejas partituras canta delfinescas sonatas.
¿Dónde tu mano me dejará avanzar en las columnas de aguas?
¿En qué estación submarina a encontrarte volveré?
Se atreven los locos del Marcos Riesco
a cantarle tonadas jaibescas
para la despedida de la pareja humana.
En la playa la luciole dort sur mon violoncelle.
Etiquetas:
jaibas,
luciérnagas,
noctilucas
martes, 2 de marzo de 2010
Para tus ojos nuevos princesita
Y tuve que descender al infierno
y al día tercero cuando quise volver a contarte de mi viaje
no encontré la salida.
Ella no tiene màs un embriòn en su vientre
pero tiene un amor nuevo
yo no tengo princesa
pero tengo su recuerdo tibio.
Sólo ese grande amor que me regalaste
mantiene la esperanza de tener tu risa entre mis brazos,
y tus besos de amor y tus aros perdidos.
Como sabes que invento estos versos desordenados
para tus ojos,
el poeta clandestino que recogiste un dìa,
dice que te espera y te busca
en la estación como siempre, todos los dìas.
y al día tercero cuando quise volver a contarte de mi viaje
no encontré la salida.
Ella no tiene màs un embriòn en su vientre
pero tiene un amor nuevo
yo no tengo princesa
pero tengo su recuerdo tibio.
Sólo ese grande amor que me regalaste
mantiene la esperanza de tener tu risa entre mis brazos,
y tus besos de amor y tus aros perdidos.
Como sabes que invento estos versos desordenados
para tus ojos,
el poeta clandestino que recogiste un dìa,
dice que te espera y te busca
en la estación como siempre, todos los dìas.
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