Si desde el centro de mi galaxia
un poema de amor
traer pudiera
y cantarle a tu fresca risa
iniciaría uno de amaneceres,
y libre,
para tomar tu mano,
para escucharte al bordemar
regalándome cuadernos
que hablan del teatro de las sombras chinas,
y entre besos escoger las palabras
para escribirte alguna vez un poema de amor,
como para darte las gracias por tu regalo de hoy
y por los demás que me diste.
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