Cuando leas estos versos yo estaré muerto,
como te lo había explicado,
y a recoger verduras vendrás a mi huerto,
caigo del mar a tus ojos, según lo planificado.
Son palabras que destruyen y que aman,
como tu hermanita,
son palabras,
sanan almas como las mías y las tuyas almas,
y tomabas té,
y yo escudriñaba tus movimientos leves con el blá,
desde una tumba fría y olvidada
en un cementerio cerrado.
Mi sentir frío,
la lluvia deshace mi mano
la que entibió la tuya,
la que te hizo señas al partir,
hacia el mar
y no volver nunca más.
Mas por haber conocido las palabras
y tu amor,
descanso en paz.
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