Van y vuelven y giran y flotan en la sopa de colores y luces del mar nocturno,
azules y negros trozos de acero iluminado que parecen respirar,
y respirando siento tu aire tibio que me regala y me mira mientras hablo de barcos,
y tú me dices que sí, mientras los remolcadores salen a buscar un barco grande y lento
en la noche con viento sur de este puerto escondite.
Vuelven y giran y danzan con las estrellas los buques,
nuestros dedos fríos como las gotas apuntan hacia las maniobras confusas y humos,
y vemos pasar la auras caminando entre abrazos y contenedores,
¿tienes frío? - te pregunto - y me das chocolates y me cuentas historias entre naves
y pesqueros verdes navegando para volver algún día,
a vestir tu risa y tu cuaderno de mar,
Enciendes bengalas para llamar la atención, rompiendo el silencio con tu luz,
sin declaraciones sólo la intensa llama que rompe la noche,
y la flota nocturna te saluda y la poesía difusa se moja de océano.
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