miércoles, 8 de abril de 2009

Nada para darte

Cuando las estrellas están en los cerros en vez de estar en el mar,
y tu voz y la redonda luminosa sandía suspendida,
flota por la niebla un miércoles santo,
campanadas a repique escuchamos en el anfiteatro.


¿Podrá el árbol enseñarnos a construir una hoja
o la flor un guiño austral a la nube ?

De nuevo tus pasos, y tus versos,
de nuevo tu presencia detiene un poco el tiempo,
porque a veces me equivoco a propósito sin proponérmelo,
y te cuento y descubro
que no tengo nada para darte.

Desde el mar obscuro oigo
caer las cadenas de las anclas para fondear un barco
en este puerto grande,
que espera tu barca.















viernes, 3 de abril de 2009

Gaviotas de noche

Inmóvil y en silencio cruza el cielo nocturno y volando una gaviota blanca
y se deja ver por mi patio oscuro, en la noche fría,
el aire se rasga mil veces y un vuelo de roca alumbra las nubes plomas,
no alcanzó para estrella fugaz porque le faltaba altura,
ni para satélite porque era más rápida,
llena de tu ausencia no se movió mientras cruzaba el cielo,
me ignoró y suguió rauda entre las constelaciones de Orión y Canis Mayor,
nada cambió en mi planeta,
y todo cambió esa noche de gaviotas tibias y displicentes.

PD: Sigo tus huellas, pero la lluvia me distrae.
Moraleja: Alguien allá afuera nos vigila.