miércoles, 15 de octubre de 2008

De visita en Solitariolandia

Cuando busco mis llaves y encuentro tus regalos,
y vienes con la lluvia desde mi lámpara,
me marchito como un recuerdo borroso y me caigo,
ausente y solitario.

Busco entre las siluetas y te veo mil veces y te pierdo mil una,
los perros salieron a las calles a comerse el viento y el día,
destornilladores sedientos y máquinas corruptas,
robándose los espacios donde las niñas posan sus miradas,
con sus letreros monótonos,
con falsas sonrisas congeladas, con sus pulgares hacia arriba,
y yo sabiendo que mienten,
sigo caminando en silencio azul y transparente,
mis zapatos comienzan a deshacerse
junto a mi versión de la soledad.

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