sábado, 16 de febrero de 2013

En donde el pez blogueador pone fin al blog.

Habiéndose cumplido el tiempo de los años lunares, solares y planetarios
heme acá  cruzando el límite donde las heridas ya se han curado de sus carnes vivas
y sus cicatrices no les impiden sonreír ni caminar rápido,
como huyendo sin huir o trotando sin trotar sobre el pavimento seco y cementoso.

Habiéndose empacado el silencio mismo y todas, todas las ausencias
tus maquillajes,
tu ropa interior de encaje y tus salidas secretas de dormitorio
le avisas que se tiene que ir
que ya no queda agua en el mar.

La última entrada del blog,  el último verso, el endecasílabo deshilachado
sigo extrañando tu abrazo tibio en la mañana y tu café con leche
gracias por el trozo de vida que me diste, además de sueños, hijos, viajes y  libros. 

Con un beso apasionado en sus labios y unas caricias suaves,
el escribano se detiene y se separa finalmente de su  escrito.




domingo, 10 de febrero de 2013

Verano sin acentos

    Una tarde de verano con un teclado sin acentos,
    tratando de encontrar puras palabras graves,
    es como tratar de pintar sin tener el color rojo o el azul.

    No importando lo anterior miro a mi hija a la sombra del damasco
    leyendo a la Rowling y su epopeya howartiana,
    se balancea al ritmo de la brisa.

    Intento con las configuraciones
    engañosas y complejas
    sigo extrañando tu mano enntre mis manos.

    Camino lentamente entre las primeras hojas que anuncian el otoño incipiente
    ¡ Feliz año nuevo lunar !
 
     

viernes, 8 de febrero de 2013

Imposible de olvidar

Si me dijeras como olvidar los caminos
como olvidar los pasos que caminaste junto al ciclista
o dejar una rosa en tu almohada mientras duermes,
te sigo esperando como siempre,
solo espero que este verso lleve el viento
de nuevo a tu barco.

lunes, 28 de mayo de 2012

Por la boca muere el pez blogueador.

Disfrutando la primavera de Londres, para mí ya no es más la ciudad húmeda, he cambiado de opinión, el sol sobre el río Tames, las flores de Buckingham ,y el delicioso aroma de un Darjeeling en una "tea house" de Picadilly han definitivamente instalado esta ciudad en mi listado de las agradables. En Barcelona todo era más agitado, acá he encontrado un poco de paz para poder trabajar en la segunda parte del pez blogueador. Aunque sé que tarde o temprano debo volver a España; mis escasos bienes materiales están repartidos casi por toda Europa, quiero volver a Chile. Mi bicicleta en Toulousse en casa de Alan, mi ropa y mis libros en Barcelona, mi ordenador portátil conmigo en Londres, Geraldine ha vuelto a París que es donde realmente vivimos o al menos donde llegan mis cuentas de energía eléctrica . Sigo pensando en Chile y que aún falta tanto tiempo para poder volver, aunque mi beca se termina en septiembre mi profesora de Literatura americana me ha ofrecido quedarme para leer esos libros y hacer algunas clases en la Escuela de Artes Liberales de Gyf sur Ivet, algo así como veinte minutos en el metro desde mi departamento en Champs Elysées, es una posibilidad que Geraldine aplaude pues en septiembre hace su examen de grado y quiere viajar, -me lo dice a mi, que llevo tres años fuera de mi tierra-, aunque tres meses en la India como ella planea "no es malo" como dicen los chilenos, para volver en enero a la nieve y a trabajar en la segunda parte del blog.

Letras y barcos

Las letras que quedaron antes de la lluvia,
aunque tras la baranda
los barcos y el viento
los barcos y las olas
los barcos y las bicicletas.

Me detienes en el sin tiempo,
tus letras  intentando desaparecer,
la bicicleta queriendo esperarme.

La hora simulada, el cruce de los husos,
mi tiempo,
la hora de partir.




 





jueves, 18 de marzo de 2010

las simples cosas

¿Cómo reconstruir la catedral de la montaña
para recuperar tu crítica?.

El tiple y la síncopa,
la absuelta necesidad de las cosas más simples
mis errores y olvidos
el soplo que hacías con tu mano extendida
como un beso de aire.

¿Y dónde habita esa taza de té?
El árbol de tu patio
tu cigarro "Kent One" sin encender

Recuerdo la rosa seca del crucifijo
y la foto de tu hermana
o nuestros zapatos sin orden en el piso iluminado apenas por una luz lejana.

¿Cómo explicarle a las gaviotas de la ciclovía
que mañana tampoco?

Y despertar al otro día
sin anillo
sin orejas
sin boca, sin ojos
sin nada parecido a una psiquis
sin tu desayuno.

Ver la cordillera derretida
inundando las canciones
la guitarra quemada
mi violonchelo aplastado por adobes de barro
entre edificios agrietados
los lugares comunes de mi verso
los cementerios para flautistas amnésicos
y para ciclistas.

Mi teléfono sucio
la canción de U2
la fotografía del terminal un sábado de equinoccio.

Sólo duermo
la moneda, la mañana,
las simples cosas,
la lluvia que borra las letras del cuaderno rojo.

martes, 16 de marzo de 2010

El vómito


Hace tiempo que me siento intoxicado con algunas palabras,
las que no me atreví a escribir
las palabras tóxicas
como esa vez que caminamos sin tomarnos las manos,
las palabrotas por ejemplo la vieja culiá o el viejo culiao
también me intoxican las palabras soberbia y egolatría
se me repiten con un sabor ácido que corroe mi esófago
tengo la certeza del vómito que viene subiendo
la segunda ola del tsunami contrae mi estómago
y sin más sube veloz y tibia y líquida como una eyaculación
palabras podridas yacen en el lavamanos y obstruyen el desagüe
los trozos de mi última comida,
me arde el paladar y de mi nariz cuelgan palabras y arroces.

Una tercera ola de vino con durazno me sacude
las innombrables
las hijas de puta, las asesinas palabras
las incestuosas, la pus maloliente,
el callejón de los meados,
lo peor del ser humano y la pobreza sale de mi boca entre mucosidades.

- Mañana arreglo la cagá que dejé con la wueá de vómito.

Un poco de agua limpia mi boca
otro poco limpia mi sed
tomo aire
ya me siento mejor.